Es una enfermedad compleja y su causa se puede deber a muchos factores (genéticos ambientales, la
conducta, entre otros), se caracteriza por un exceso de grasa corporal, teniendo
como resultado un desequilibrio entre la digestión y el gasto de energía. Este
desequilibrio es frecuentemente consecuencia de la ingestión de dietas bajas en
fibra con alta densidad energética, y bebidas azucaradas, en combinación con
una escasa actividad física (uso excesivo de la televisión y los videojuegos).
El exceso de
peso en niños representa hoy en día uno de los problemas más serios que
enfrenta la salud pública, principalmente porque la obesidad es un factor de
riesgo de varias afecciones crónicas como: Diabetes mellitus, Hipertensión arterial,
Enfermedades del corazón, entre otros), cuya atención y tratamiento requiere de
altos costos financieros.
En la última
década, la obesidad se ha constituido como una epidemia silenciosa que abarca
diferentes ámbitos sociales y de salud pública, principalmente en las
poblaciones escolares, adolescentes y adultos jóvenes.
En
el 2003 se llevó a cabo una investigación con niñas y niños mexicanos de cinco
a once años y concluyó que: “El sobrepeso y obesidad son problemas de salud de
alta prevalencia en niños en edad escolar en México, especialmente en niñas, y
se asocia positivamente con el nivel socioeconómico, la edad de los escolares y
la escolaridad de las madres.
A parte de la cuestión económica, existen otros
aspectos que generan la obesidad en la sociedad como el político y social.
Algunos temas que no ponen importancia en los centros de educación son el acoso
escolar, el maltrato infantil, la pobreza, la autolesión y la obesidad, esta
última especialmente en educación infantil y primaria.”
La Organización Mundial de la Salud ha establecido
en una serie de reportes, en especial en el reporte técnico 916: Dieta, nutrición
y la Prevención de Enfermedades crónicas recomendaciones basadas en evidencia:
- Se propone aumentar la disponibilidad de agua y alimentos saludables, especialmente en entornos en los que la población destina una parte importante de su tiempo, como las escuelas y centros de trabajo.
- El desarrollo de sistemas de etiquetado de alimentos que permitan a la población tomar mejores decisiones al momento de la compra, regular la mercadotecnia de alimentos y bebidas dirigidas a niños y adolescentes.
- Generar espacios seguros y atractivos para estimular la práctica de la actividad física.
Prevención de la obesidad infantil.
a. Dieta:
Disminuir el consumo de alimentos con contenido elevado en grasa. Se
recomienda un consumo adecuado de aceites naturales (aceite de oliva, de soja,
de pescados, entre otros). Evitar el consumo de refrescos azucarados, pan, dulces con
grandes cantidades de azúcar y por otro lado se recomienda consumir frutas,
verduras, cereales y leguminosas.
Se recomienda como guía “El plato del buen comer y la jarra del buen
beber”.
b. Actividad física:
Intentar realizar actividades
físicas estructuradas (natación, bicicleta, correr, bailar, etc. Implicar a la familia en este estilo de vida
más activo con fines de semana menos sedentarios.
Bibliografía consultada.
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